La ingeniería del delito

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Marzo, 2013

LOS ÁNGELES, California.- El pasado cinco de febrero, mientras en distintas ciudades de México funcionarios públicos celebraban un aniversario más de la promulgación de la Constitución mexicana, y hablaban de leyes y legalidad, Tijuana daba una noticia de esas que se han vuelto habituales en la frontera: efectivos de la II Zona Militar detuvieron a 17 personas tras descubrirse un túnel en proceso de construcción, que presuntamente sería utilizado para el transporte ilegal de narcóticos desde México hacia Estados Unidos.

Este pasadizo, de 1.20 metros de alto por 80 centímetros de ancho, y construido a diez metros de profundidad, fue encontrado exactamente un mes después de que Marco Antonio Carrillo Maza, director de Seguridad Pública de la ciudad fronteriza de Mexicali, Baja California, hiciera un hallazgo similar en esta zona gracias a una madeja que su equipo desenredó durante varias semanas: un vendedor de droga dio una pista, y ésta llevó a otra, hasta que Carrillo recibió una llamada el cinco de enero por la mañana: su equipo y el Ejército Mexicano habían encontrado, a 300 metros de la línea fronteriza, y también a diez metros de profundidad, un narcotúnel de 30 metros de largo en dirección a Estados Unidos, con una altura de metro y medio.

Los dos hallazgos se suman a una larga cadena de construcciones subterráneas encontradas a lo largo de la línea fronteriza durante los últimos años. Según cifras de la Agencia de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE), se han encontrado en la frontera 155 túneles; de éstos, 141 han sido descubiertos del 2001 hasta la fecha, y la mitad de ellos entre 2007 y 2011. En la información que proporciona la Procuraduría General de la República (PGR) en México, aparecen reportes de 16 túneles hallados durante el mismo periodo.

La mayor parte de estos pasadizos han sido encontrados aún en construcción y del 2006 a la fecha se ha detenido en la zona de San Diego a 18 personas involucradas en el desarrollo y/operación de los mismos, según información proporcionada por ICE; la mayoría de los arrestados son trabajadores contratados temporalmente, no los responsables de la obra en su totalidad.

Del lado mexicano, en los archivos de la PGR no existe un registro de detenciones de personas tras asegurar narcotúneles hasta el 25 de enero de 2013, según el oficio SJAI/DGAJ/854/2013 entregado a Obras; sin embargo en el caso del túnel de Mexicali hallado en enero, se hizo pública la declaración de un detenido que dijo llevar dos meses trabajando en éste construyendo la estructura de madera para sostenerlo. En esa ocasión el director de seguridad Carrillo aseguró que, además de los trabajadores de la obra, “es evidente que se requiere de ingenieros especializados, que sepan de construcción de manejo del subsuelo, de la ubicación de depósitos de agua”, ya que “no lo podría haber hecho cualquiera; ésta es una buena construcción”.

 

La mano de obra calificada y los riesgos

quienpuedeFiliberto Juárez Enríquez, expresidente del Colegio de Ingenieros de Tijuana, coincide con Carrillo: los encargados de esta obras son gente preparada. Las razones para participar en estos proyectos, asegura, pueden ir desde la necesidad económica, ya que las sumas de dinero ofrecidas a cambio de su trabajo no son menores, hasta la posible coerción por parte de grupos del crimen organizado. “La persona que se mete en eso sabe que el riesgo es muy grande. Es tentador lo que pagan por una obra de ese tipo, pero también se corre el riesgo de que no te paguen y te desaparezcan”, afirma el ingeniero.

Aunque ni las autoridades mexicanas, ni la industria de la construcción cuentan con reportes de especialistas de este rubro que hayan sido desaparecidos, la organización no gubernamental Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos en México tiene en su registro a 36 profesionistas y técnicos que han desaparecido en el país. Entre ellos se encuentran ingenieros y arquitectos.

Según Vicente Sánchez Munguía, investigador del Colegio de la Frontera Norte (COLEF) en Tijuana, la aparición de narcotúneles se ha dado en el marco de la evolución en el control de la frontera, por una parte debido a la presión que han ejercido las autoridades mexicanas a partir de la estrategia de guerra contra el narcotráfico implementada por el expresidente de México, Felipe Calderón, y por otra por la competencia entre las organizaciones delictivas a partir de las mismas políticas.

“Hasta cierto punto son empresarios que buscan formas eficaces de realizar su tráfico ilegal”, comenta Sánchez Munguía. “Cavar un túnel y hacer una obra de ingeniería sofisticada implica que tienen calculada la relación costo-beneficio, la rentabilidad”. Enríquez Juárez da una explicación similar: “Hubo un periodo en el que se dio una ‘fiebre’ de túneles. Las personas que se dedican a eso abren tres al mismo tiempo, y con uno que funcione se pagan otros dos. Cuando del lado estadounidense se aumentó la vigilancia se dio un incremento en los túneles encontrados, pero cuando anuncian que encontraron uno es porque hay dos más en proceso”.

Desde 2003 el gobierno estadounidense creó un grupo de fuerza de tarea dedicado específicamente al tema del tráfico de narcóticos a través de mecanismos como los pasajes subterráneos, ya que el nivel de sofisticación de estas obras requería mayor especialización para su detección. No obstante, hay quienes consideran que este tipo de obras se ha sobredimensionado. Un académico de la Facultad de Ingeniería de la UNAM consultado por Obras, y quien pidió el anonimato, refirió que se ha creado un mito alrededor de estos túneles, aduciendo que se realizan con conocimientos básicos. El argumento es que, dado que existe en México una gran tradición minera de excavación de túneles basada en la experiencia, son estos criterios empíricos los que utilizan estos desarrollos.

 

El arquitecto de ‘El Chapo’

El primer túnel fronterizo construido con fines delictivos fue encontrado en Douglas, Arizona, era 1990. El encargado era el arquitecto Felipe de Jesús Corona Verbera, quien trabajaba para Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo”. De acuerdo con la causa penal número 06-10538 presentada en el Noveno Circuito de Apelaciones de la corte federal estadounidense, de la cual tiene copia Obras, el primer indicio de la relación entre Corona Verbera y “El Chapo” Guzmán data de 1987; el hoy líder del Cártel de Sinaloa se refería a Corona como “El Arquitecto” y éste era el único de sus colaboradores que le hablaba al Chapo “de tú”.

Según el mismo documento, el túnel de Douglas era un pasadizo de aproximadamente sesenta metros de longitud que corría de una bodega en esta ciudad, pasando bajo la frontera con Agua Prieta, del lado mexicano, hasta una casa habitación propiedad de un hombre llamado Francisco Camarena Macías, quien según testigos era el abogado de “El Chapo”.

Ese pasadizo tenía muros de concreto y una instalación de transporte en rieles similar a la que se usa en las minas, además contaba con instalaciones eléctricas, una escalera, un sistema de compresión de aire, un elevador y sistema de drenaje para extraer el agua del túnel. Del lado mexicano, la entrada se llevaba a cabo activando un sistema hidráulico desde la casa de Camarena. Cuando los agentes encendieron lo que parecía ser un grifo ubicado fuera de la casa, éste activó el sistema hidráulico y levantó un falso subsuelo debajo de una mesa de billar, revelando la entrada del túnel. En él se encontró más de una tonelada de cocaína y 10 millones de dólares en efectivo.

Aunque este fue el primer túnel detectado, antes de él Corona Verbera había construido otras estructuras para el Guzmán Loera y había diseñado algunos escondites utilizando sistemas hidráulicos. Tras el hallazgo de este túnel, los agentes del ICE requirieron reclutar ingenieros con sonares de alta tecnología a fin de verificar las pistas que tenían.

Una orden de aprehensión por crímenes vinculados con el narcotráfico en contra de Corona fue girada en 1990 tras el descubrimiento del túnel, pero fue hasta 2003 que las autoridades mexicanos lo arrestaron en Jalisco y lo entregaron a Estados Unidos, donde el rostro de “El Arquitecto” se había vuelto común: apareció en el programa de televisión “America’s most wanted”.

Tunel1

Corona Verbera fue delatado por un informante, quien testificó durante el juicio contra “El Arquitecto” que uno de los principales puntos de entrada para el tráfico de drogas a Estados Unidos por parte del Cártel de Sinaloa, la organización encabezada por “El Chapo”, era Agua Prieta. El testigo, de apellido Martínez, dijo que el Chapo había encargado específicamente a Corona la construcción de un túnel entre esta ciudad y Douglas. Cuando el proyecto estuvo terminado, relató Martínez, “El Chapo” comentó: “El arquitecto Corona me hizo un túnel bien chingón”.

Corona Verbera fue encontrado culpable de conspiración por importar cocaína a Estados Unidos y su condena fue muy superior a la de otros casos similares: 18 años en una prisión de alta seguridad –aunque la prisión de Tucson en donde se encuentra está oficialmente catalogada como de mediana seguridad,– sin posibilidad de libertad condicional.

La condena fue resultado, entre otras cosas, de una duplicación de sentencia aprobada por el juez de distrito debido a que “El Arquitecto” utilizó “un talento o habilidad especial –no poseído por miembros del público en general, que requieren educación específica, entrenamiento o certificación,– que de manera significativa facilitó la comisión del delito”, según la causa penal.

En 2008 Luis Carlos Ayala González, un ingeniero civil originario de Coahuila, fue aprehendido también por ICE por la construcción de un túnel en la frontera, en este caso conectando una casa en San Luis, Arizona, con un predio en San Luis Río Colorado, Sonora.

Aunque por años Ayala actuó con sigilo, su captura se debió a un descuido: compró y rentó maquinaria de construcción especializada costosa en empresas de México y Estados Unidos. Según el comunicado de prensa de ICE, tras el cateo los agentes encontraron, además de la maquinaria, tubería de plástico para montar un sistema de ventilación y bitácoras que relataban el proceso de construcción. La construcción del túnel avanzaba de manera paralela del lado mexicano y aunque no estaba terminado, lo calificaron como una construcción sofisticada. En noviembre de 2009 Ayala recibió una condena de tres años en una prisión estatal de Arizona.

El de José Sánchez Villalobos es otro caso. El 4 de octubre de 2012, ICE anunció su detención como uno de los operadores de mayor nivel del Cártel de Sinaloa acusado de ser la mente maestra detrás de los túneles descubiertos entre 2010 y 2011. Sánchez Villalobos, conocido como “Quirino”, de 49 años, recibió trece cargos federales por su participación en el traslado de grandes cantidades de marihuana a través del financiamiento, la construcción y el control de los sofisticados túneles, entre otras acusaciones.

 

El rol de la autoridad

Cuando hace unos meses se anunció la detección de nuevos mecanismos de construcción de túneles de tamaño reducido, Ricardo Sandoval, agente de ICE, aseguró que esta modalidad obedece a la desesperación de los cárteles tras los esfuerzos realizados por ambos gobiernos en la guerra contra el narcotráfico.

Pero Wilbert Torre, autor del libro Narcoleaks, la sociedad México-Estados Unidos en la guerra contra el narco, asegura que la estrategia de coordinación de autoridades a los dos lados de la frontera con este fin no es justamente la óptima, y califica la forma en que el gobierno mexicano operó dicha coordinación durante la gestión de Felipe Calderón como “un desastre”. “Esto pudo haber impactado la cooperación y las acciones conjuntas interagencias para investigar la operación de túneles y las formas más sofisticadas de tráfico de drogas, armas y dinero”, explica.

Sánchez Munguía, el investigador de COLEF, va más allá asegurando que para que este tipo de obra pueda ser exitosa, necesariamente debe contar con un elemento de protección dentro de alguna estructura gubernamental. “No quiero restarle mérito a la labor oficial, pero para construir estas estructuras se mueve una gran cantidad de materiales de excavación y maquinaria”, explica. “Sería relativamente complicado que esto ocurriera sin que alguien se dé cuenta”.//

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*Publicado en Revista Obras, marzo de 2013

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