Túnel y sorpresa: lo que no queremos ver alrededor del narco

tunel

Ahí tienes que iban en un avión* un presidente, un secretario de Gobernación, uno de Hacienda, uno de Economía y otros más, cuando… ¡sorpresa! Que se enteran de que quien había sido el narcotraficante más buscado lo volvía a ser porque se les escapó de la prisión de alta seguridad del Altiplano a través de un túnel al que, hasta donde sabemos, sólo le faltaba televisión por cable e internet.

Al parecer para estos funcionarios –incluido el presidente Peña Nieto– y para las autoridades de seguridad y justicia de México, el asunto resultó tan sorprendente como para el resto del mundo: Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo”, se fugaba por segunda vez la noche del sábado 11 de julio, presuntamente a través de un túnel de más de kilómetro y medio de longitud, de sólida construcción que requirió tecnología sofisticada, al cual habría ingresado por un pequeño hueco ubicado en su celda. Sorpresa.

¿En verdad tendríamos que estar tan sorprendidos? Mientras las autoridades que estaban a cargo de la custodia del fugitivo chocan y se enredan con las autoridades a cargo de la investigación –la imagen de la procuradora Arely Gómez en cuclillas, asomada al agujero en el piso de la celda como esperando una respuesta del más allá–, una serie de preguntas surgen en torno a la hipótesis del túnel. ¿Quiénes ayudaron a “El Chapo” en la construcción? ¿Cómo se logró hacer una excavación tan extensa y profunda sin que nadie notara nada? ¿De dónde se obtuvieron los materiales y los expertos para diseñar y ejecutar una obra de esta magnitud? ¿Hasta dónde llega la red que permite a un narcotraficante dentro de una prisión de máxima seguridad echar mano de proveedores de productos y servicios para satisfacer sus necesidades inmediatas y futuras, dentro y fuera de prisión?

Más allá de si se comprueba o no que efectivamente fue ésta la vía de escape de Guzmán Loera, el asunto del túnel y los cuestionamientos posteriores hicieron revivir un reportaje que escribí hace dos años para la revista Obras, una publicación mexicana especializada en la industria de la construcción, sobre el tema de los túneles construidos por el narcotráfico. De la mano del equipo de mi entonces editora Elizabeth Palacios, hice una revisión de los túneles construidos a lo largo de la frontera entre México y Estados Unidos, sus características, y la información con la que contaban ambos gobiernos.

Algunos de los datos que encontré (y las preguntas que surgen de ellos) son:

  • Según cifras de la Agencia de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE), hasta febrero de 2013 se habían encontrado en la frontera 155 túneles; de éstos, 141 fueron descubiertos entre 2001 y ese año, y la mitad de ellos entre 2007 y 2011 –durante el sexenio de Felipe Calderón–. A pesar de que es sabido que la mayoría de los túneles sigue un patrón de construcción simultánea en ambos lados de la frontera para “encontrarse” en un punto medio, en la información proporcionada por la Procuraduría General de la República (PGR) en México, aparecieron reportes de sólo 16 túneles hallados durante el mismo periodo. (Si los túneles son construidos de ambos lados de la frontera, ¿cómo es que en Estados Unidos se detectan y/o reportan, pero en México no?).
  • La mayor parte de estos pasadizos han sido encontrados aún en construcción y del 2006 al 2013 se había detenido en la zona de San Diego a 18 personas involucradas en el desarrollo y/operación de los mismos. La mayoría de los arrestados eran trabajadores contratados temporalmente, no los responsables de la obra en su totalidad. Del lado mexicano, sin embargo, no existía un registro de detenciones de personas tras asegurar narcotúneles hasta el 25 de enero de 2013. (¿Las autoridades mexicanas detectan narcotúneles –por lo menos 16– y no hay ni una persona detenida al respecto, y no hay investigaciones sobre quiénes podrían haber trabajado en ellos?).
  • El primer túnel fronterizo construido con fines delictivos fue encontrado en Douglas, Arizona, en 1990. El encargado era  Felipe de Jesús Corona Verbera, conocido como “El Arquitecto”, quien trabajaba para “El Chapo” Guzmán. Algunas de las obras desarrolladas por Corona Verbera contaban con muros de concreto, instalación de transporte en rieles, instalaciones eléctricas, escalera, sistema de compresión de aire, elevador y sistema de drenaje para extraer el agua del túnel. Corona Verbera fue detenido en 2003 y encontrado culpable de conspiración por narcotráfico. (Si fue posible detener a quien dirigía las obras, ¿por qué en México no se inició una investigación para detener a quienes trabajaban con él, a los proveedores de maquinaria, material y logística para ese trabajo?).
  • A Corona Verbera se le dictó una sentencia mayor a la de casos similares debido a que utilizó “un talento o habilidad especial –no poseído por miembros del público en general, que requieren educación específica, entrenamiento o certificación,– que de manera significativa facilitó la comisión del delito”. Aunque entre los círculos profesionales de arquitectos e ingenieros hay una negativa a aceptar que quienes están colaborando con los carteles en la construcción de infraestructura para el narcotráfico son profesionistas calificados, el nivel de sofisticación de las construcciones indica lo contrario. En la mayoría de ellas se requiere de individuos con conocimientos de topografía, minería, mecánica de suelos, estructura de la cimbra, sistemas de extracción de aire e iluminación, entre otras. La organización no gubernamental Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos en México tenía en su registro hasta 2013 a 36 profesionistas y técnicos que han desaparecido en el país. Entre ellos se encuentran ingenieros y arquitectos.

Cuando compartí esta información en redes sociales, alguien me dijo con ironía que “hay una pequeña diferencia de un túnel de 30 metros de largo de otro de 1500 metros”. Desde luego la situación y las características de la construcción bajo el penal del Altiplano son de una magnitud mayor a los casos que menciono; sin embargo creo que este es un buen momento para empezar a cuestionar, revisar e investigar, la compleja y poderosa red de suministro de servicios que rodea a la industria del narcotráfico.

Un negocio que genera más de 300 mil millones de dólares al año necesariamente cuenta con proveedores de insumos, maquinaria, materias primas, mano de obra y administración no sólo en lo relativo a la construcción, sino en los sistemas de transporte, monitoreo, comunicación, abastecimiento de servicios básicos, un largo etcétera; esta cadena no se detiene cuando un hombre entra a prisión, y por eso es capaz de seguir funcionando para lograr que éste salga. Los gobiernos y las dependencias que se han negado a aceptar esta realidad hoy se dicen sorprendidos. Nos toca a los periodistas empezar a revisar cada eslabón de la cadena; al menos de aquí hasta la próxima sorpresa.

Para leer el reportaje completo haz click en la imagen.

 

Portada

 

 

*Horas después de la fuga supimos que aunque viajaban al mismo evento, no todos los miembros del gabinete lo hicieron en el mismo avión. Permítame el lector obviar el dato en el guiño sarcástico que acompaña a este primer párrafo.

 

**Este artículo fue publicado originalmente en Cuadernos Doble Raya.

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