La Acción Ejecutiva que llegó demasiado tarde

rocio

 

Rocío Hernández ha pasado dos meses en centros de detención de inmigrantes. La primera vez fue en octubre de 2013, cuando siendo parte del grupo conocido como #DREAM30 –un grupo de ‘Dreamers’ que no fueron beneficiados por DACA por haber sido deportados o haber retornado a México antes del anuncio–, llegó a la frontera de Estados Unidos pidiendo asilo político para volver a este país. En esa ocasión, de todo el grupo, sólo Rocío y tres jóvenes más fueron deportados. La segunda vez fue este año, cuando en marzo, se unió a un nuevo grupo del movimiento #BringThemHome, esta vez de 150 personas, para realizar la misma acción. En abril la deportaron por segunda vez.

El pasado 20 de noviembre, Rocío, ahora viviendo en su natal Veracruz, escuchó en su hogar la noticia que en Estados Unidos fue recibida con sensación agridulce: el presidente Barack Obama anunció una acción ejecutiva que protegerá temporalmente de la deportación a 4.1 millones de personas, pero que deja fuera a más de seis millones. Rocío recordó entonces una cifra adicional: el medio millón de ‘Dreamers’ que, como ella, no fueron beneficiados por DACA en 2012, y no lo serán ahora tampoco, por encontrarse fuera del país.

Aunque de acuerdo con el anuncio de Obama, la acción ejecutiva busca mantener unidas a las familias que tienen niños ciudadanos o ‘Dreamers’, el presidente nunca volteó a ver a las familias que la propia administración separó como resultado de una deportación o de la falta de oportunidades. Para esos ‘Dreamers’ que volvieron a México, la decisión llegó demasiado tarde.

De acuerdo con la académica texana radicada en México, Jill Anderson, existen en ese país cerca de 500 mil jóvenes que fueron llevados por sus padres a Estados Unidos siendo menores de edad, que hicieron la mayor parte de su vida allá, y que ahora se encuentran de vuelta en un sitio prácticamente desconocido para ellos, como resultado de una deportación, o por una decisión personal pensando que estudiar o trabajar legalmente en México era su única opción. Ese fue el caso de Rocío.

–Yo me regresé a México por mis estudios, buscando una oportunidad para hacer una carrera profesional –recuerda Rocío en una conversación telefónica desde Veracruz. La joven de 24 años llegó con su familia a Estados Unidos cuando ella tenía 4 años de edad, se graduó de la preparatoria, y descubrió que a partir de ahí tenía las puertas cerradas–. En ese momento quería ir a una escuela de arte, que cuesta el doble que una escuela normal, y no tenía acceso a becas, ni a ayuda financiera para inmigrantes y mis papás no estaban bien económicamente, así que no podían solicitar un préstamo. Teníamos problemas pero yo no quería seguir esperando a ver cuándo iba a poder tener una educación, así que tomamos la decisión.

La decisión, tomada cuando Rocío tenía 19 años de edad, consistió en que regresaría a México y buscaría seguir estudiando ahí, dejando en Hight Point, Carolina del Norte, a sus padres, su hermana de 17 años y su hermano de 13. Llegó a Veracruz, de donde es originaria la familia, y se inscribió en la carrera de Diseño de Imagen y Relaciones Públicas. Al pasar los meses, descubrió que no era tan fácil. Se sentía extranjera en el país que se suponía era el suyo, y la entidad que sus padres recordaban con cariño, estaba convertido en uno de los estados más peligrosos de México, en donde hasta la fecha operan impunemente los cárteles del narcotráfico y del crimen organizado.

Por esta razón, cuando hubo una oportunidad para volver a casa, la tomó. Se enteró de la acción encabezada por la Alianza Nacional de Jóvenes Inmigrantes (The NIYA) para reunir a ‘Dreamers’ en México y que juntos solicitaran en la garita de entrada en Laredo, Texas, asilo humanitario. Cuando a Rocío le fue negado y fue deportada tras su primera detención, no se rindió y buscó la segunda oportunidad en marzo. La negativa se repitió y volvió a ser deportada.

Olvidados

El 20 de noviembre Nancy Landa tuvo una conversación con una reportera.

–Reportera: “¿No vas a ver el histórico discurso del presidente Obama?”.

–Nancy: “No me voy a reunir con gente para verlo, sólo le voy a dar seguimiento”.

–Reportera: “Pero es la acción más histórica desde la reforma de Reagan en 1986”.

–Nancy: “Es importante para Estados Unidos, pero no hará nada por aquellos que estamos en México. Tenemos asuntos más importantes de los cuales hacernos cargo”.

Nancy compartió esta conversación en su muro de Facebook. Como Rocío, Nancy también pasó la mayor parte de su vida en Estados Unidos y habría sido beneficiaria de la medida anunciada por el presidente si hubiera estado en el país en ese momento; pero una deportación en 2009 la trajo de regreso a México, en donde no tenía familia ni amigos, y en donde tuvo que empezar su vida de cero.

En las horas previas al anuncio de Obama, los mensajes compartidos por Nancy expresaban parte de su frustración. Ya en una ocasión, en 2012, presenció el anuncio de DACA, la medida de la cual ella y su hermano podrían haberse beneficiado si no hubieran sido deportados. En ese entonces escribió una carta a Barack Obama manifestándole su frustración: una estudiante graduada con honores, colaboradora de organizaciones comunitarias, y voluntaria en la campaña presidencial del propio Obama en 2008, había sido deportada por su administración. A vuelta de correo le llegó una respuesta de la oficina del presidente en la que le decían que habían recibido su carta, que entendían su frustración, y que la administración Obama centra sus esfuerzos en la deportación de quienes son una amenaza para el país. O no leyeron su carta, o en realidad no entendieron nada.

Hoy Nancy forma parte activa del colectivo ‘Los Otros Dreamers’, que fundado por la académica Anderson, reúne y busca alternativas para los miles de jóvenes en situaciones similares. Momentos antes del anuncio de Obama, escribió: “En ocasiones lo único que me consuela es saber que no me encuentro sola”.

William Pérez, académico de la Universidad de Claremont, ha dedicado parte de su trabajo a estudiar el fenómeno de los ‘Dreamers’ y recientemente ha ampliado su investigación a la organización de ‘Los Otros Dreamers’. Sobre el anuncio de Obama, Pérez apunta al hecho de que “los miles de jóvenes adultos deportados y retornados que están luchando en México pero que no serán beneficiados por esta política. La medida no hace nada para aliviar el impacto negativo y duradero de las políticas de inmigración fallidas en Estados Unidos. Continuarán separados de las personas que aman, discriminados por otros mexicanos por ser ‘demasiado estadounidenses’, y se les seguirán negando oportunidades de trabajo y de educación [en México, donde no existe la revalidación de estudios para quienes se han graduado en Estados Unidos] por la burocracia de un gobierno indiferente”.

Son muchos más

Cuando Rocío fue deportada por segunda ocasión, permaneció un tiempo en Tijuana tratando de definir qué haría con su vida. Decidió que no volvería a Veracruz; se iría a un destino turístico, en donde su dominio del inglés pudiera abrirle puertas y darle mejores oportunidades de trabajo. Y así, llegó a la ciudad de Cancún, en el sur del país.

–Yo me quedé como estancada por mucho tiempo con la idea de regresar; pero después de la segunda acción –y deportación–, decidí que no quiero que mi estatus migratorio determine lo que voy a hacer para el resto de mi vida. Decidí enfocarme en lo mío, en mi vida profesional. No me rendí, pero ya acepté mi situación.

En Cancún, Rocío encontró un buen empleo en el área de relaciones públicas de una cadena hotelera. Ahí, descubrió algo que no se esperaba: había muchos otros, como ella, que habían crecido en Estados Unidos sin documentos y que se encontraban de vuelta en México; olvidados por el sistema estadounidense, y sin muchas oportunidades en el país que supuestamente es suyo, tratan de hacer una vida en áreas en donde su personalidad ‘demasiado estadounidense’ sea considerada un activo y no una desventaja.

–Encontré que muchos migrantes en mi situación hacen lo mismo porque es donde mejor les pagan, no necesitas tener muchos estudios y puedes aprovechar tu dominio del inglés –explica–. En el hotel donde yo estaba había un equipo de 20 personas, y al menos cinco estaban en la misma situación que yo: un ex militar, una muchacha de Chicago, otros. Muchos incluso tiene papeles arreglados, pero hablaban de miembros de su familia que no.

Hoy Rocío está de vuelta en Veracruz. Decidió terminar su tesis para obtener su título profesional, y seguir buscando un futuro fuera de México. Aunque no sea en Estados Unidos.

–Mi sueño era un día irme a vivir a Los Ángeles y trabajar en una agencia de diseño de modas, pero no se pudo. La verdad es que yo no me imagino viviendo en México, así que hoy estoy viendo la posibilidad de irme a Londres a estudiar una maestría en arte, o en moda.

Sobre el anuncio de Obama, Rocío asegura que está contenta por lo que representa para su familia; aunque ella misma no sepa cuándo los volverá a ver.

–Después de 20 años, mi papá finalmente va a tener su permiso para trabajar. Yo a Obama le doy las gracias porque aunque no cumplió su palabra al pie de la letra, al fin hizo algo de lo que prometió –dice con un tono de resignación–. Sin embargo espero que no se olvide de las personas que quedaron desprotegidas. Que no se olvide de la lucha constante que hicieron muchas personas que tuvieron que salir del país; eso no es una solución definitiva hasta que haya algo permanente para todos.

 

Publicado en Hoy Los Ángeles.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s