Cuatro sobre Arizona y los migrantes

1- En los últimos días he escuchado varias voces en los medios mexicanos haciendo alusión a la ley SB1070, que criminaliza a los inmigrantes indocumentados en Arizona y convierte en sujeto de arresto a cualquier persona que, por su aspecto físico, pueda despertar la sospecha de serlo.

En radio, televisión y medios impresos mexicanos se habla con indignación sobre la aprobación de esta ley, las razones de Jan Brewer para firmarla –Brewer es la gobernadora interina y busca ser la candidata de su partido al mismo cargo rumbo a las elecciones de noviembre-, y las consecuencias que esto traerá para los latinos en el estado, inmigrantes o no, indocumentados o no.

Pero también se empezó a comparar este fenómeno con la migración indocumentada desde Centroamérica hacia México y el trato que se da a estos migrantes en territorio mexicano.

“En México tratamos a los migrantes mucho peor”, dijeron algunos; el presidente de Consulta Mitofsky, Roy Campos, presentó resultados de una encuesta en la que la mayoría de los cuestionados, todos en México, dijo haberse sentido discriminado alguna vez por su aspecto físico en su propio país.

Quienes abordaron el tema desde esta perspectiva tienen razón, sin duda: México debe revisar sus políticas hacia los inmigrantes del sur y reforzar sus prácticas de respeto a los derechos humanos. Sin embargo decir que la situación en México es “peor” que lo aprobado en Arizona me parece fuera de proporción. El asunto en cuestión en Arizona no es la discriminación y el racismo; esto ocurre en todo el mundo, violaciones flagrantes a los derechos humanos. Pero el tema acá es que esta ley LEGALIZA dicha violación. Ninguna ley en México permite que se detenga a una persona por el color de su piel. Ninguna legislación en nuestro país establece una sanción para un policía que NO haya detenido a alguien bajo la sospecha de ser indocumentado.

No confundamos: esta ley no tiene precedente en los años recientes. Si bien cosas terribles se ven todos los días en todo el mundo, éstas ocurren generalmente al margen de la ley. Permitir que se realicen al amparo de la legalidad es un aberración que nos regresa varios siglos en la Historia.

2- No todo es irracionalidad en Arizona. Una serie de acciones de resistencia y oposición a la SB1070 han empezado a manifestarse por todo el estado justamente por quienes tendrán a su cargo su aplicación, desde el sheriff del condado de Pima, hasta la Asociación de Jefes de Policía de Arizona. El capricho republicano puede tener un costo político más alto que el calculado inicialmente por este partido.

3- Muy conmovedora la reacción del gobierno mexicano haciendo pública su protesta enérgica por la aprobación de esta ley. Lo que muchos nos preguntamos es dónde estaban los encargados de la diplomacia nacional para cabildear con los involucrados en este proyecto antes de su aprobación.

La iniciativa se conoce desde hace meses; un verdadero interés del gobierno federal por defender a los mexicanos en Arizona obligaba a sus funcionarios a buscar un acercamiento durante el proceso de negociación en el congreso estatal, y no salir a protestar “a toro pasado”.

4- Este 1 de mayo las ya tradicionales marchas proinmigrantes en las principales ciudades de Estados Unidos se verán reforzadas por el rechazo a la ley aprobada en Arizona. Tan sólo en Los Ángeles se calcula que la cifra de manifestantes podría rebasar los 100 mil. El mensaje que atravesará la nación podría ser un indicador para las cortes federales, en donde decenas de demandas ya son presentadas para revertir la SB1070 por su carácter inconstitucional. Tal como ocurrió con la Ley Sensenbrenner, desechada tras las manifestaciones del 2006, el “gigante dormido” nuevamente podría tener la última palabra.

*Publicado en Migrantes, de El Universal.

One thought

  1. muchas gracias Eilen acabo de leer tu comentario sobre las gordas , tienes toda la razón, si concienciaramos a los fabricantes de ropa, sobre todo en Europa, pues creo que en EE.UU. hay mas ropa de tallas grandes, pues nos evitariamos muchas anorexias de niñas, y muchas infelicidades de personas que como yo que tengo 56 años y una talla 48, no se la equivalencia en America, lleva toda la vida a dieta sin conseguri mantener un mismo peso
    Una española un poquito acomplejada.

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