Violencia que genera violencia que genera…

En el año 2006 aparecieron en el estado de Guerrero, en México, una serie de cabezas de personas decapitadas con la leyenda: “Para que aprendan a respetar”. Los asesinatos y la grotesca puesta en escena fueron atribuidos al grupo de los Zetas, ligados con el Cártel del Golfo.

Las imágenes aparecieron en varios medios de comunicación y mucho se comentó sobre la espiral de violencia que un acto como este podría generar; del llamado a la barbarie de quien lo hizo y de quienes difundieron las fotos; de cómo se exhibieron los cadáveres como trofeos, de las consecuencias que eso podría traer.

Tres años después, la noticia de la muerte de Arturo Beltrán Leyva -líder del cártel conocido por sus apellidos tras su escisión del Cártel de Sinaloa encabezado por Joaquín “el Chapo” Guzmán-, durante un enfrentamiento con elementos de la Marina la semana pasada, dio lugar a una situación similar: fotografías de cadáveres mutilados, humillados, grotescos. El cuerpo de Beltrán Leyva con los pantalones abajo, el cuerpo ensangrentado y cubierto de billetes perfectamente acomodados y cubiertos de sangre también; con un brazo desprendido del cuerpo. En otra foto se aprecia el momento en el que tres sujetos le están bajando los pantalones tras haber fallecido.

A la escena, montada bajo la custodia de las fuerzas de un gobierno que durante los días posteriores se jactó del asesinato del narcotraficante, sólo le faltó colocar la leyenda “para que aprendan a respetar”. A juzgar por el espectáculo, no parece que haya habido diferencia alguna entre unos ejecutores y los otros.

Las normas del diario para el cual trabajo me impiden publicar dichas fotografías; pero incluso si pudiera, no sé si lo haría. Pienso que el gobierno mexicano, que tiene a cargo la administración del Estado, debe procurar la justicia mediante la aplicación de la ley; pero en este proceso, considero un error realizar vendettas y estimular la espiral de violencia y de venganza. Humillar no es hacer justicia; la violencia sólo genera violencia, que a su vez genera más violencia.

Hoy por la mañana, en el estado de Tabasco, un grupo de sicarios ejecutó a la madre, los hermanos y una tía del único marino que murió durante la operación en la que cayó Beltrán Leyva. Lamentablemente la espiral apenas empieza y esta historia está muy lejos de terminar.

*Publicado en Mira lo que me Encontré.

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