Estadounidenses e indocumentados

Nacieron en Estados Unidos, crecieron en este país, son ciudadanos; pero no tienen un documento que lo compruebe, así que para las autoridades, estas personas son “indocumentadas”.

pasaporte

Más de 21 millones de ciudadanos estadounidenses no cuentan con un documento de identidad con fotografía, requisito que con el endurecimiento de las medidas para preservar la seguridad nacional se vuelve cada vez más necesario. No sólo para registrarse en un padrón electoral o para poder conducir, sino para tener acceso a cosas tan fundamentales como el cuidado de la salud y la oportunidad de un empleo.

La cantidad de personas que se encuentran en esta situación ha encendido los focos rojos entre algunos activistas que han alertado sobre programas como el E-Verify, que permite que los empleadores verifiquen la elegibilidad de sus empleados para trabajar legalmente en el país. El programa exige que el candidato cuente con una identificación con foto; quien no la tenga, verá negado su derecho a conseguir un empleo.

“Bajo esta normatividad hay 21 millones de personas en el país que cuentan con todos los requisitos para tener un empleo, pero por carecer de un documento oficial con foto no podrán acceder a uno”, comentó Tyler Morán, directora de Política de Empleo del National Immigration Law Center. “Obviamente, entre estas personas abundan los latinos, los afroamericanos y en general la gente más necesitada”.

La apreciación de Morán es correcta. De acuerdo con un reporte del Centro Brennan para la Justicia de la Escuela de Leyes de la Universidad de Nueva York (NYU), entre los afroamericanos en edad de votar el porcentaje de quienes no cuentan con un documento de identificación con foto se eleva hasta el 25%, comparado con el 8% de los anglosajones. En el caso de los latinos, el reporte indica un 16%, aunque aclara que por lo reducido de su muestra la cifra puede no ser representativa.

De la misma manera, los ciudadanos con menores ingresos son más propensos a carecer de un documento de identidad, que quienes ganan un poco más. Los ciudadanos que perciben 25,000 dólares al año o menos son doblemente más proclives a carecer de dichos documentos que quienes ganan más de esa cantidad.

De hecho, la encuesta realizada por NYU indica que al menos 12% de los ciudadanos estadounidenses en edad de votar no cuentan con un pasaporte estadounidense, un documento de naturalización o un acta de nacimiento. En términos generales —es decir, sin tomar en consideración la edad—, el 7% de los ciudadanos estadounidenses se encuentran en esta situación.

La falta de estos documentos tiene un fuerte impacto en los trabajadores, limitando su acceso a conducir vehículos por carecer de una licencia, o incluso a prestaciones como el servicio Medicare.

“Esto es una muestra de que las decisiones que se están tomando en Washington no están basadas en la realidad de Estados Unidos, sino en el intento de complacer a una minoría bastante ciega que necesita culpar a alguien de los problemas de este país”, comentó Jorge Mario Cabrera, portavoz de la Coalición para los Derechos Humanos de los Inmigrantes (CHIRLA). “Hay gente que vive en las áreas rurales, desamparados, muchos afroamericanos que nunca han pedido una identificación; ancianos que dejaron caducar la suya, jóvenes que nunca la han solicitado”.

En el caso de los adultos mayores, las cifras lo comprueban: 18% de los ciudadanos mayores de 65 años no tienen un documento que haga constar su identidad, lo cual les restringe el acceso a ciertos servicios a los cuales, por su edad, tendrían derecho.

“Hay una corriente que es pequeña, pero sólida dentro de Estados Unidos, la de los Libertarios, que hace alusión a este problema”, comenta Enrique Arévalo, abogado de South Pasadena. “Ellos siempre han peleado para que no se instaure un programa de identidad nacional; pero en esas circunstancias, si viajaran fuera del país no podrían reingresar”.

Arévalo consideró que en el marco de los cambios que están ocurriendo en Estados Unidos, la única opción para ese 11% de la población que no se cuenta con un documento de identificación, es conseguirlo.

“Puede ser que no salgan del país, no tengan necesidad de un pasaporte o acta de nacimiento porque en los lugares aislados eso no es importante; pero hay programas, como los de la administración de pequeños negocios, a los cuales no se tiene acceso sin una identificación”, añade. “Poco a poco nos estamos moviendo hacia algo que era inevitable; el tiempo ha llegado de que las personas dejen de considerar que tener una identificación es algo malo y que lo vean como un derecho”.

Sin embargo el contar con una identificación con fotografía tampoco parece ser garantía de nada. Según el reporte de NYU, en el 10% de los casos de quienes están en edad de votar y cuentan con una identificación con foto, ésta no tiene su dirección o su nombre legal actual. Esta cifra se eleva hasta el 18% en el caso de quienes tienen entre 18 y 24 años de edad.

 

*Publicado en La Opinión
Foto: AP

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