Menores latinos frente al imán de la frontera

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El Norte sigue siendo atractivo y, en México, los menores de edad quieren cruzar su frontera.

A pesar de las proyecciones de que la migración indocumentada desde México hacia Estados Unidos bajaría debido a la recesión y alto índice de desempleo en este país, las casas que reciben a menores repatriados a México registraron un incremento en su afluencia durante el primer trimestre de 2009.

De acuerdo con Uriel González, director de las Casas para Menores Migrantes YMCA, en donde el 99% de los menores que se reciben han sido repatriados, entre enero y marzo se registró un alza de más de 150 menores con respecto al mismo período del año anterior en las cuatro casas que esta red tiene instaladas a lo largo de la frontera.Durante el primer trimestre de 2008 se recibió un total de 350 menores en estos albergues, ubicados en las ciudades de Tijuana, Agua Prieta, Ciudad Juárez y Piedras Negras; en el mismo período de 2009, la cifra fue cercana a 600. De ellos, señala González, la mayoría trató de cruzar a Estados Unidos por la necesidad de trabajar.

“Empezamos a ver que el principal motivo por el cual los jóvenes salen del país es la situación económica, la búsqueda de opciones para mejorar la economía de su familia, más allá de la reunificación familiar”, explica desde Tijuana. “A partir de 2005 es notorio que la mayor parte de los casos se van por ese motivo; son chicos que van pensando en trabajar, adolescentes de 15 ó 16 años que sienten que tienen capacidad laboral y buscan la oportunidad, sobre todo si ya tienen un familiar allá”.

Esta situación persiste, asegura el directivo, a pesar de la crisis económica en Estados Unidos. “Sabemos que la economía allá está dañada, por ende la mexicana está mucho más mellada aún, sobre todo en las comunidades rurales que sufren de una marginación total”, comenta.

“Quizá se tengan los reingresos masivos desde México a Estados Unidos que predijeron las autoridades mexicanas, pero también mucha gente está intentando salir por primera vez de la situación en la que se encuentra en su comunidad, así que en general no hay un cambio drástico”.

A pesar de que en general las cifras de menores repatriados reportan un ascenso, González reconoce que al término del segundo trimestre podría haber una ligera baja debido a la situación de inseguridad que se vive en algunas ciudades fronterizas, particularmente en el caso de Ciudad Juárez, una de las ciudades más peligrosas en la zona fronteriza.

“Los coyotes y traficantes no cruzan por Juárez porque tienen la presencia de cerca de 10 mil efectivos entre todas las fuerzas policiales combinadas —el Ejército, la Agencia Federal de Investigaciones (AFI), la Policía Federal Preventiva (PFP)— que encuartelan la ciudad”, comentó.

Leticia López, directora de la Casa de Menores Migrantes YMCA en Ciudad Juárez, coincide con esta observación. “Siempre se había tenido bastante afluencia en este cruce, pero ahora vemos que ha dejado de ser atractivo el cruce porque estamos viviendo bastante violencia”, afirma.

En esta locación en particular, la reducción ha sido notoria. De enero a la fecha, la Casa YMCA de Juárez ha recibido a 170 menores, menos de la mitad de las cifras usuales. El año pasado se recibieron cerca de 600 menores durante todo el año, y en algunos años ha llegado a recibir hasta 700.

López recibe a los chicos y, coincide, la mayoría de ellos busca trabajar “del otro lado”. A pesar de la situación, tanto económica como en materia de seguridad, muchos de ellos intentarán cruzar nuevamente para regresar a Estados Unidos.

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