El sheriff medieval de Maricopa

Hace unas semanas, hablando de la intolerancia hacia los inmigrantes en Estados Unidos, mencionaba en Mundo Abierto a Joe Arpaio, sheriff del condado de Maricopa, Arizona, del cual forma parte la ciudad de Phoenix.

Arpaio ocupa el cargo desde 1992. El tipo, hoy de 76 años, ha sostenido por más de quince una campaña en contra de los inmigrantes indocumentados del condado, con el objetivo de “erradicarlos”. Amante de la publicidad, Arpaio, quien se llama sí mismo “el sheriff más rudo de Estados Unidos”, ha hecho de esta tarea una persecución constante, misma que anuncia con orgullo, hasta el punto de haber participado en el programa de televisión “Sonríe, estás bajo arresto”, de la cadena Fox en donde, por supuesto, apareció arrestando inmigrantes.

Siendo Arizona un estado fronterizo con México y no muy avanzado en materia de derechos civiles, es en este territorio donde se ubica gran parte de las organizaciones antiinmigrantes, de las que se hacen llamar minutemen (vigilantes). Es por esto que Arpaio cuenta con una gran popularidad entre estos grupos y entre la cúpula de poder más conservadora, mayoritariamente blanca, que justifica las constantes violaciones a los derechos humanos en las que incurren sus agentes.

Contando con este apoyo, el sheriff se ha dedicado a entrenarlos para que acosen a la comunidad inmigrante, mayoritariamente latina, sin respetar los procedimientos legales que protegen a cualquier residente del país para evitar que una autoridad local realice las funciones de los agentes de inmigración. Las cosas han llegado a un punto en el que alguien con aspecto latino puede ir caminando por la calle y sin razón alguna los agentes lo detienen, le piden que se identifique y le piden que compruebe su residencia legal en el país. Si no puede hacerlo, lo llevan detenido para enfrentar un proceso de deportación.

En este contexto se inserta la última payasada de Arpaio. El miércoles 4 de febrero 220 inmigrantes indocumentados caminaron por las calles de Phoenix de dos en dos, todos atados a una larga cadena, portando humillantes trajes a rayas. Por debajo de los trajes rayados sobresalían prendas de ropa interior rosadas que el sheriff les ha impuesto con el fin de ridiculizarlos. Todos los detenidos eran hombres, y su peligrosidad radicaba en su habilidad para ingresar al país del norte, la mayoría de ellos buscando trabajar. No, no los delincuentes, los asesinos, los condenados a 50 años por homicidio, por delincuencia organizada; ellos no. Eran los inmigrantes que fueron detenidos por no contar con un papel cuando la “migra” les cayó encima; sólo quienes cuentan con esta característica fueron expuestos al escarnio público.

 

arpaio

 

Los reos estaban siendo trasladados a una instalación conocida como Tent Cit, una “brillante” idea impulsada hace cinco años por Arpaio. Dada la cantidad de detenidos por su administración, y aduciendo que estas personas no son estadounidenses, pero están “disfrutando” de servicios pagados con los impuestos de los ciudadanos, decidió inaugurar Tent City, o “la cuidad de las carpas”, una cárcel al aire libre establecida en 1993, donde los reos duermen en carpas similares a las que utiliza el ejército. El campo está rodeado por una reja electrificada. El lugar está destinado sólo a detenidos inmigrantes, muchos de los cuales se encuentran en la fase en la que apenas esperan a que se presenten cargos en su contra. Sin haber sido sentenciados, sin saber si son culpables o no, los detenidos viven al aire libre, vistiendo sólo la humillante ropa interior rosada que les asignó el sheriff.

 

tentcity4

 

“Era un circo; él dio la orden y salieron los animales”, me dijo por teléfono Alfredo Gutiérrez, colega que está a cargo de la edición del sitio web La Frontera Times, y quien estuvo presente durante el traslado. “Pusieron a marchar a los indocumentados, 220 hombres que llevaban sus cobijas en las manos, encadenados de dos en dos, marchando por la calle Gibson. Son imágenes que no se veían en este país desde antes de la Guerra Civil”, relató.

Para el evento, el sheriff mandó llamar a los medios de comunicación, haciendo arreglos incluso para que los periodistas pudieran estacionarse y presenciar el numerito. A los inmigrantes les fueron colocadas cadenas al estilo conocido como “chain gang”, usadas durante los años de la esclavitud. En pleno siglo 21, Arpaio no niega la categoría que él mismo le da a la mano de obra inmigrante, que, por cierto, no deja de llegar a pesar de su “rudeza”.

Sin embargo el apoyo en el condado no es unánime para el sheriff. Entre los años 2004 y 2007 se presentaron cerca de 2 mil 700 demandas en su contra, tanto en cortes de Maricopa como en cortes federales, por violaciones a los derechos civiles y por detenciones realizadas fuera de la ley. En abril de 2008 el alcalde de la ciudad de Phoenix, Phil Gordon, presentó una solicitud formal ante el Departamento de Justicia y ante el FBI para que se investigue al sheriff por estos cargos.

Lo que es indignante es que Arpaio, una y otra vez, sigue contando con el apoyo de la gente para su reelección, 55% en la más reciente, realizada el pasado 4 de noviembre. El mismo día en que un país mayoritariamente votó por un afroamericano para llegar a la Casa Blanca, este hombre medieval contó con el apoyo popular para seguir tratando a los miembros de una minoría como esclavos.

La página web de Televisa subió una fotogalería del traslado. Para verla, click AQUÍ.

 

*Publicada en Mundo Abierto

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