Tercera parte: La esperanza se llama Sásabe

ALTAR, Sonora. – Llegó la hora. Un grupo que trata de ser discreto atraviesa rápidamente la plaza central de Altar. Llevan pequeñas mochilas, algunos simples bolsas de plástico con latas y botellas. Todos llevan al menos un galón de agua. Hoy por la noche estarán cruzando el desierto.

La manera de llegar a la frontera entre Sonora y Arizona, descrita coloquialmente como “la línea”, es en camionetas viejas tipo van que durante dos horas recorren el camino de terracería que separa al pueblo de Altar de la comunidad fronteriza que se llama El Sásabe en el lado mexicano, y simplemente Sasabe en el lado estadounidense. La esperanza es llegar al segundo y a partir de ahí, librar los tres días de camino hasta llegar a un punto “seguro”, generalmente la ciudad de Phoenix, Arizona.

Altar es en donde se dan cita los migrantes, los coyotes y quienes hacen negocio con ambos Al momento de subir a la camioneta la mayoría de los migrantes ya lleva apalabrado a un coyote. En ocasiones el propio coyote va con ellos; en otras los espera cerca de la línea. En esos casos el chofer ya está arreglado con antelación y sólo espera instrucciones para recoger al grupo y dejarlo en El Sásabe.

Así que en un extremo de la plaza se alinean las camionetas esperando su carga. Algunas traen escrita la ruta en la ventana con pintura blanca: “Altar-Sásabe”. El costo del recorrido es de 100 pesos por persona, 10 dólares, y el cupo de cada camioneta es de entre 20 y 25 personas, aunque a veces entran 30. Esto se logra quitando los asientos que trae de fábrica y sustituyéndolos por cuatro filas de tablones en los que se sientan apilados los migrantes.

Unos suben a la camioneta desde la plaza. Otros esperan en “casas de huéspedes”, cuartitos de cemento y tabique en medio de un terregal en las afueras del pueblo. La camioneta se va llenando; cuando ya están todos los “encargos”, el conductor emprende la ruta hacia El Sásabe.

Hoy es un día ligero: sólo 18 personas van en esta camioneta que, además, conserva los asientos originales un poco destartalados. Todos son hombres; al menos uno de ellos es menor de edad. “Ahorita está flojo, yo creo que por el calor y porque hay mucha “migra”, explica Adrián, el chofer de la camioneta, que inicia el viaje a una velocidad excesiva para ir sobre un camino lleno de piedras y hoyos.

El vapor dentro del vehículo se mezcla con el polvo que llega de fuera. En lugar de cristal, las ventanas tienen unas placas de plástico transparente que vibran y se bambolean haciendo un ruido de matraca que no cesa. Una nube de polvo sigue a la camioneta durante todo el recorrido. Aunque se conocen entre sí, los hombres no hablan, a veces hasta dormitan, como si no fueran sudando, dando de brincos y tumbos en el camino que se adentra en el desierto.

HISTORIAS

Este es el recorrido que hacen todas las camionetas, todos los días. Por aquí ha pasado la de historia de Víctor, originario de San Juan Chamula, Chiapas. Su viaje es de los más largos: va hasta Alaska, en donde lo espera su primo con un empleo que le permitirá enviar dinero a su familia.

A sus 20 años Víctor sólo ha trabajado en el campo, cultivando flores, pero asegura que ahorita ya no hay trabajo. Aunque sabe que Alaska está lejos, dice que no le da miedo ir hasta allá. Que ya no había manera de que darse en el pueblo.

-No es que aquí uno no coma, bien come uno, pero hay otras necesidades para salir adelante. Si uno tuviera dinero no se iría de allá.

-¿Qué dijo tu mamá?

-Dijo ‘está bueno’, sólo que me encomendaba a las manos de Dios. Yo le dije que no se preocupe, si en el camino pasa algo, pues ya pa’dónde. Uno mejor luchar que robar.

Por aquí ha pasado también la historiade Laura. Tiene 21 años y cuatro meses de embarazo. Viaja acompañada de un par de hombres que dicen ser sus vecinos. Nadie la espera del otro lado, no sabe a dónde va a llegar, ni a que ciudad o a qué estado. Trabajaba en una tortillería en Oaxaca, en donde ganaba cinco dólares a la semana. Ahora desea llegar a Estados Unidos para ganar más, juntar un dinerito “donde sea que haya trabajo, lavando ropa, en el aseo de la casa, en una paletería”.

-¿Por qué decidiste irte ahora que estás embarazada?
-Porque quiero lo mejor para mi bebé.
-Pero, ¿sabes que es peligroso caminar tanto tiempo? ¿Sabes cuánto tienes que caminar?
-Me dijeron que tres noches. Voy a hacer el intento, tratar de no quedarme en el camino.
-¿No te da miedo?
-A veces me agüito, me da miedo por el bebé; por mí como sea, pero el bebé es lo importante para mí.
-¿Y vale la pena el riesgo?
-Sí, para vivir bien. Lo que no quiero es que venga nomás así, sin que yo tenga algo.
-¿Cuánto tiempo te vas a quedar en Estados Unidos?
-Lo que necesite para juntar dinero. Quiero regresarme a construir una casa amplia con un terreno. A ver si es rápido, no vaya ser que el bebé crezca y luego ya no se quiera ir

Los ojos de Laura brillan de ilusión cuando habla de su hijo. Si es niño se llamará David Alejandro; si es niña, Sheila Isabel. Lejos quedan las recomendaciones del médico de Altar para que las embarazadas no crucen por el desierto: “Caminan y caminan hasta que empiezan con un sangradito. Las que regresan, llegan con amenaza de aborto”.

Entre los que viajan hoy viene un grupo originario de Puebla. Sus condiciones son mejores que las de otros. Tomaron un avión a Hermosillo, la capital de Sonora, y de ahí viajaron a Altar. Los familiares en Nueva York –algunos le dicen “Puebla-York”- ya están bien instalados allá: mandaron el dinero para el transporte, amarraron el coyote y los esperan para pagar.

ESCALAS

Al entrar en la carretera de tierra, tres cruces, una para los niños, otra para las mujeres y otra para los hombres muertos en el desierto, lanzan a los viajeros un recordatorio de lo que puede pasar. Ninguno de los que va en la camioneta parece haberlas visto.

El camino está lleno de pequeños altares que aparecen aquí y allá. También algunas cruces, como las que se ponen en el sitio en el que alguien murió. El altar más grande del camino está dedicado a la Virgen de Guadalupe y a San Judas Tadeo. Rodeado por decenas de veladoras, es una escala obligada para los que van rumbo a El Sásabe.

Un hombre se baja del vehículo y se acerca con devoción; se inclina, cierra los ojos y hace una oración. Cuando los abre, con solemnidad toca la imagen religiosa y lleva la mano a su corazón antes de persignarse. Incluso Adrián, el chofer de la camioneta, discretamente hace su plegaria cuando no lo ven los demás.

Allá en un rincón, debajo de un mezquite, hay un altar más pequeño: es el altar a la imagen de la Santa Muerte, figura que en los últimos años ha cobrado popularidad en México por conceder favores relacionados con el amor y con la protección, y que no es reconocida por la Iglesia Católica.

“A esta también vienen y le hacen encargos”, explica Adrián. “Vienen y le dejan cervezas, cigarros, un carrujo de mariguana o bolsitas de cocaína. Ya se imaginará quiénes son los que pasan por aquí”.

Con la incursión de los migrantes por las zonas desérticas en los últimos diez años, los grupos que se dedican al narcotráfico han tenido que compartir algunas de sus rutas. Estos grupos cuentan con gatilleros que asaltan e intimidan a los migrantes para obligarlos a buscar otros caminos. Pero al menos hasta ahora, la de El Sásabe es una ruta compartida.

Una hora de camino más tarde hay una escala más. Un retén del Grupo Beta, la agrupación del gobierno mexicano que ofrece atención a los migrantes, detiene la camioneta. El agente abre la puerta, echa un vistazo y tras identificar a los periodistas que no es común ver por la zona, se concentra en el resto del grupo.

El hombre tiene experiencia; de una ojeada puede adivinar el origen de los que están ahí. “¿Tú eres del Estado [de México] o del D.F.?”, pregunta a uno, que resulta ser de la capital. “¿Y tú?”, le dice a otro. “De Oaxaca”, responde el aludido. Muchos inmigrantes centroamericanos que entraron indocumentados a México van preparados para responder que son de un estado del sureste mexicano, por temor a ser deportados.

El agente Beta tiene sus sospechas. “¿De qué municipio eres?”, cuestiona al mismo hombre. La respuesta lo deja satisfecho y, a gritos, da recomendaciones generales al grupo: el camino que van a iniciar es muy peligroso; esta es una mala época para cruzar por el calor. Si aún así van a cruzar y los agarra la “migra”, no deben correr porque pueden perderse.

Conforme avanza la camioneta el paisaje se vuelve más rocoso y el camino más difícil. La frontera está cerca, se siente en el ambiente dentro del vehículo. Los que dormitaban empiezan a despertar, parpadean nerviosos, están alertas. No han dicho una palabra durante todo el trayecto, pero ahora el silencio se siente en el aire.

La última escala es el sitio llamado “La ladrillera”, una zona que se interna en el desierto quince minutos antes de llegar a la frontera. Ahí bajan cinco hombres que, junto con otros que ya los esperan, aguardarán la noche para empezar a caminar. Este camino es menos vigilado por la “migra”, pero más frecuentado por asaltantes. Los hombres que deciden tomar la ruta de “la ladrillera”, saben que van a un asalto casi seguro, pero confían en que después de quitarles el dinero, los asaltantes los dejen continuar.

Finalmente, El Sásabe. Allá al fondo, sobre el alambre de púas, ondea la bandera estadounidense. Ahora habrá que encontrarse con el coyote que ya espera en algún punto; esperar a que obscurezca, recorrer la línea hasta encontrar la vereda que parezca más segura. Recordar que van encomendados, que la familia espera, que es sólo por un tiempo, que siempre es mejor luchar que robar.

*Fotos: Aurelia Ventura.

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6 thoughts

  1. que noticia de sonora yo me fui ase 2 años pase por sasabe hay estuve encerrado 1 dia despues prendimos la caminada rumbo alos estados unidos,pero al llegar a tucson nos corretio la migra yo llegue hasta tucson con otros pero por suerte andabamos camindo por unas de las calles de alli buscando comida y agua por que ya no aguantabamos pero despues nos aggarro un mexicano hijo de su puta madre nos trato como animales nimodo ya no quiero recordar eso ahorita mejor estoy terminando mis estudios

  2. yo pase por sasabe, pues es una de las experiencias que jamas se olvidaran, te das cuenta que muchas veces lugares son dirigidos por la mafia, en fin no sufri tanto como muchar pesonas platocaban en las van, muchos espantados, nos pararon los betas y a la entrada de la carretera pavimentada se paro el chofer para hablar con la mafia, antes de entrar a la van el chofer nos da indicaciones de como contestar a los beta y a la mafia… si les preguntan los beta cuanto pagaron ustedes contestan 100 varos. pero en realidad pagamos 800 como seguro de vida, en fin estuvimos tres dias en la casa de dona gloria una senora que tiene un tipo hotel donde se llena de gente aveces ya ni caben. al tercer dia llego el coyote, el nos llevo con los guias, subimos a la camioneta rumbo a la cerca de tuvos, hay esperamos hasta que no huviera senias de migra, cabe mencionar que cuentan con equipo para hacer su trabajo son los coyotes de primera calidad.. jaja pues subimos en la escalera de cuerda hecha por ellos, solo caminamos dos horas y media hasta encontrar la carretera hivamos 11 personas, cuatro eramos recomendados por el jefe asi que nos mandaron primero. hay nos recojio una gringa toda marihuana que nos llevo a tucson y esperamos hasta que arreglaran la camioneta, de hay nos llevo a phoenix donde nos esperaba el que nos hiva a entregar con los familiares, marco a mis hermanos y les dio la direccion. nosotros pagamos 2500 dolares por persona pero no nos arriesgamos tanto…

  3. Eileen Felicidades por tu blogg , en mi opinión es un espacio muy bueno para opinar , pero sobre todo para conocer y escuchar . Soy del norte de México y aunque en las fronteras aparentemente es mucho mas fácil tramitar una VISA nunca he contado con la VISA americana , y sinceramente aunque nunca me he visto en estas circunstancias de las que relatan muchas de las personas que aquí escriben , me solidarizo con mis hermanos migrantes , y digo hermanos por que así lo siento sinceramente somos hermanos de historia , ya que un pasado nos une , y solamente quisiera recalcar que como en todas partes hay personas buenas y malas ..el tema de la migración al igual que los migrantes están siendo satanizados por nuestros gobiernos , pero a esto hago un llamado apara que como hermanos nos unamos y nos apoyemos entre nosotros mismos, cabe rescatar la labor que hacen las mujeres en el sur de México que alimentan a los migrantes y las mas de 30 casas de asistencia a migrantes en BC y Sonora… Bueno creo que me extendí pero si sentí muy feo cuando una persona que contaba su historia comento que un¨ pinche Mexicano¨´ !! y pues solo deseo que no se generalicen las acciones de todos… un Saludo a los que están en el intento mucha suerte y a las que lo lograron pues en hora Buena… y sigamos caminando que la tierra nunca se va a detener por más esfuerzos que hagan unos cuantos…

  4. estoy apunto de emprender la marcha, hacia estados unidos soy guatemalteco tengo tres hijos hasta hace un tiempo tuve la bendicion de proveer a mi familia quiza no con lujos pero si lo necesario pero ahora me veo obligado a migrar pues ademas de que mis hijos sufren enfermedades tambien mi esposa y pues no tengo quien me ayude con esto, la desesperacion de no poder hacer nada por ellos y quiza un dia se me mueran pues ni para comer me alcanza ya, me he puesto a la tarea de imbestigar rutas y formas de llegar a mexico pero no tengo ni idea de como hacerle para llegar a estos lugares de encuentro con los collotes o como enganchar uno bueno que me allude a cruzar pues tampoco tengo ni idea de a que ciudad ir ni a donde llegar ni con quien llegar a estados unidos, quiza alguno de uds. me pueda guiar para no perderme y no fallar en mi intento de llegada pues solo tengo una oportunidad y nada mas como les comente el factor economico para mi es muy limitado pero quiza alguien puede darme un consejo de como ir o conquien ustedes que ya la han pasado quiza puedan decirme por donde es mas facil cruzar como lei en el comentario de juan salgado acosta, que dice que solo caminaron 2 horas pues me gustaria poder tomar una ruta asi, tambien me han dicho que me puedo ir a caborca sonora que es un poco mas facil por ahi, eso me lo dijo un amigo que acaba de regresar porque se fracturo en su intento de pasar pero la verdad no tengo idea si pudiesen alludarme en verdad se los agradeceria.

    1. Querido paisano buena suerte, México es un hermoso país pero con en todos lados hay jente buena y mala, tenga mucho cuidado y no sea presa de algún estafador no confíe en nadie los migrantes en este país solo somos chuntaros, así es como nos llaman y somos una oportunidad de dinero fácil solamente, en guate hay polleros y aunque son peor que los de México su familia sabrá con quien se fue y a quien reclamar en caso de algo malo, a los miles de mexicanos que nos han dado la mano a los migrantes en México sin esperar nada a cambio un fuerte abrazo y mil gracias y suerte a quien tiene ese deseo de cruzar la linea

  5. Yo Cruze X hay cuando tenia 15 años hace 13 años… Nunca Se me va a olvidar ese camino esta casi igual Pero en ese tiempo no habia tanto peligro solo cruzaban personas. Gracias a dios pasamos bien y sin caminar en una trocka 6 personas veniamos… Tengo sentimientos encontrados y le doy gracias a mi padre dios por no habernos abandonados y por darme la oportunidad de muy pronto tener mi residencia de ponerme a mi esposo (Americano) en mi camino. Gracias a dios y a este pais por darme mi familia y solo tener ese triste recuerdo … Dios Los bendiga a todas las personas que arriesgan su vida para tener una vida mejor

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