No hay ex presidente más respetado en mi país que Benito Juárez, el mandatario oaxaqueño, de origen indígena, que llegó a la silla presidencial enarbolando los valores de la austeridad republicana, la separación de la Iglesia y el Estado, el respeto a los derechos de los otros y la aplicación de la ley sin distingos como elementos indispensables para que una sociedad viva en paz. Es tan grande la influencia de Juárez en la vida de los mexicanos, que el 21 de marzo, día de su nacimiento, es feriado en todo el país. Todas las ciudades y poblados, hasta el más pequeño, tienen al menos una escuela que se llama Benito Juárez y un monumento en honor al llamado Benemérito de las Américas; su rostro está en el billete de veinte pesos, y una de las ciudades más importantes del país lleva también su nombre. Pero Ciudad Juárez, lamentablemente, es conocida mundialmente por razones que nada tienen que ver con el prócer nacional.
En la víspera del que hubiera sido el cumpleaños 207 de Benito Juárez, Irma Casas, directora de la organización Casa Amiga, en Ciudad Juárez, nos recordó algunos de los motivos por los cuales este nombre ha estado en los medios internacionales desde hace algunos años.
Por más de una década Casa Amiga ha sido la única organización independiente de apoyo para mujeres y niños de Ciudad Juárez. Durante sus inicios, en 1999, la organización, encabezada por Esther Chávez Cano (q.e.p.d.), centró su atención en el apoyo a mujeres víctimas violencia doméstica y de género, en el momento en el que los casos de feminicidio conocidos como “las muertas de Juárez” empezaba a ser reconocido a nivel mundial. El lugar se convirtió en refugio para quienes buscaban escapar de situaciones de riesgo y en un sitio al cual acudir para prevenir casos posteriores. Sigue leyendo








